Tuesday, August 29, 2006

Imagenes de Modelo 3D









Monday, August 28, 2006

Premio MAMbA - Fundación Telefónica, 4ta Edición

Arte y Nuevas Tecnologías
del 8 de Septiembre al 22 de Octubre
Inauguración 7 de setiembre 19 horas
Espacio Fundación Telefónica
Arenales 1540 Buenos Aires Argentina
Tel/Fax: (5411) 4333-1300 /4333-1301


Curadora invitada: Laura Buccellato

CATEGORÍA PREMIO LIMBØ
PROYECTO MULTIDISCIPLINARIO EXPERIMENTAL
Segundo Premio
Ricardo Pons - Ciudad Anarquista Americana

CDROM interactivo - Modelo 3D. Work in Progress
Supervisión de diseño: Arq. Celia Guevara
Programación 3D: Prof. Daniel Venditti (Jefe Area Diseño 3D Image Campus)


CATEGORÍA GRAN PREMIO A LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS
Martín Bonadeo - Moebius Display -
Escultura lumínica dinámica

CATEGORÍA PREMIO LIMBØ PROYECTO MULTIDISCIPLINARIO EXPERIMENTAL
Primer Premio -
Paula Gaetano AdiAlexitimia - Escultura robótica

CATEGORÍA VIDEO EXPERIMENTAL
Primer Premio -
Leonello Zambon - Eleuvdee + (zerointerferencia). Seis6 cantos en torno a la afasia y otras interferencias
Segundo Premio - Sebastián Díaz Morales - Lucharemos hasta anular la ley
Tercer Premio -
Graciela Taquini - Granada
Mención de honor -
Pablo Ziccarello - Microcentro
Mención de honor -
Arte Proteico (Federico Caram, Armando Frezze y Virginia Fillol)

VIDEOS SELECCIONADOS
Marta Ares -
In
Graciela Ciampini -
entrar_en_la_profundidad_de_la_distancia
Rodrigo Demirjian Seefeel -
Turn on, turn off (de la serie minimal experimental noise)
Grupo Barfuss (Pablo Harymbat y Lucas de la Cruz) -
Flower guiso
Julieta Hanono -
La alcaldía
Florencia Levy - 9 estudios para un paisaje
Micaela Puig - Casa tomada
Victoria Sayago - Algo pasa en Potosí

Maria Inés Szigety - ¡¡Video ya!!
Carlos Trilnick - El hombre es una duda

CATEGORÍA ARTE MULTIMEDIA EXPERIMENTAL
Primer Premio -
i2off.org+r3nder.net(Iván Ivanoff y José Jiménez) - ZetzNet Art - http://i2off.org/zetz
Segundo Premio - Juan Pintabona - Buenos Aires WorldNet Art - www.buenosairesword.com.ar

CATEGORÍA ARTE DIGITAL
Primer Premio -
Leonardo Solaas - Intimidad Imagen digital



Ricardo Pons - Reseña Biografica

Nació en Ramos Mejía. Vive y trabaja en Buenos Aires.

Estudió ingeniería y música. Actualmente desarrolla su profesión en el campo de la informática. Comenzó su labor artística desempeñándose como ingeniero de sonido. Desde 1992 produce videoarte, documentales experimentales, video instalaciones y video-performances. Sus trabajos han sido exhibidos en Argentina, Alemania, Uruguay, Paraguay, Colombia, Perú, Chile, Cuba, Estados Unidos, Canadá, Santo Domingo, Puerto Rico, Inglaterra, Suiza y Francia.

Produjo videos basados en performances ideadas y realizadas por el artista plástico argentino León Ferrari. En los últimos años incursionó en la realización multimedia con las producciones “Proyecto Pulqui II” (CD-ROM, DVD y libro), “Ciudad Anarquista Americana”, etc.

Ha recibido premios, entre ellos el Primer Premio del Salón Nacional de Artes Plásticas 2001 (Sección Instalaciones), el Subsidio a la Creación Artística de la Fundación Antorchas 2004 (Categoría Multimedia) y el Segundo Premio de MAMbA Telefónica a la Creación Multimedia 2005, y otros premios por sus trabajos de video monocanal.

No obstante hace uso del soporte digital y procedimientos del arte contemporáneo, sus trabajos denotan innegables influencias del montaje cinematográfico, el cine de animación experimental y documental. La Utopía, la relación entre el Hombre y la Tecnología, la inmigración, la identidad nacional y la Historia Argentina reciente son temas recurrentes en su obra.

Ciudad Anarquista Americana - Work in progress

Ciudad Anarquista Americana
Ricardo Pons
Work in progress


Pierre Quiroule (seudónimo de Joaquín Alejo Falconnet –anarquista francés radicado en Buenos Aires) publicó en 1914 el libro “Ciudad Anarquista Americana (obra de construcción revolucionaria)”. Esta obra puede enmarcarse dentro de la categoría de las utopías libertarias generadas como respuesta a las críticas que se hacían a las ideas anarquistas de la época afirmando que “querían destruir todo sin proponer algo a cambio”. En sus ciento ochenta páginas escritas con un estilo literario influenciado por el romanticismo tardío, el autor describe una ciudad utópica imaginaria regida por el pensamiento anarquista, siendo el elemento más llamativo un colorido plano de la misma.

Ricardo Pons reinterpreta mediante un modelo 3D esta “Ciudad de los Hijos del Sol”. Aquel producto de la imaginación ácrata de principios del Siglo XX (cuyas motivaciones básicas siguen aún vigentes) puede ser recorrido hoy día a través de las herramientas digitales. Una vez concluida la obra podrá navegarse desde cada parte de la ciudad hasta el texto correspondiente y viceversa, pudiéndose realizar además distintos recorridos virtuales.

Esta “Ciudad Anarquista Americana”, más allá de un ejercicio estético y metafórico, plantea la necesidad de recuperar el pensamiento utópico en un mundo en donde abrumadores medios técnico-económicos vehiculizan la imposición de un único sistema de valores y al mismo tiempo de control.

Fragmento del Texto "Utopías, Proyectos y Mitos" de Ricardo Pons


Tensión entre utopía y realidad histórica

Muy a pesar de la presión de los medios de comunicación masiva y otros factores de poder, la tensión entre utopía y realidad histórica sigue siendo válida. Según ha postulado Herbert Marcuse, una utopía sólo concluye cuando se realiza, lo cual nos permite continuar postulando nuevas utopías en tanto esa tensión siga existiendo. Según el escritor uruguayo Mario Benedetti, si las viejas utopías han fracasado, quizás no fueron lo suficientemente intrépidas, lo que nos inspira a pensar otras más atrevidas aún.
Planteándolo por el absurdo, si es válido analizar la tensión entre modelo y realidad económica, tal como lo hace una pléyade interminable de analistas en los medios de comunicación, por qué no podemos revisar siquiera la tensión existente entre utopía y realidad histórica. Todos los días se habla de la economía de mercado en términos de “modelo de laboratorio” (por ejemplo no deberían existir las barreras arancelarias, un Estado chico o insignificante sería bueno “per se”, el “libre comercio” necesariamente llevaría al progreso de todos, etc.). La realidad económica nos muestra la otra cara de la moneda: el Estado de EE.UU. es uno de los más grandes del mundo (pensemos sólo en sus Fuerzas Armadas y la influencia de la industria armamentista en la economía), sus barreras proteccionistas son muy elevadas ocultando ineficiencias relativas y además todos los países que crecieron en el capitalismo lo hicieron a partir de un Estado activo y presente, la protección de sus industrias, etc.
Si el elemento disparador de las utopías sigue existiendo, entonces los pasos necesarios para su formulación deben ser dados.
Quizás lo que sí ha logrado el sistema efectivamente es la desvinculación de la ideología y la política a los ojos de la gente común. Acentuada durante los años 1990’s, vemos que en toda América se ha consolidado esa dicotomía. La política dejó de ser la manera natural de lograr (o mediar para) que una determinada concepción de lo social y económico pueda ser plasmada mediante el poder concreto de los representantes, para ser el medio con el que una determinada clase de ciudadanos en forma corporativa consigue encaramarse en lugares de decisión, para luego intentar mantenerlos a perpetuidad.


Utopías absolutas y relativas, universales y regionales

Europa históricamente vinculó al Nuevo Mundo con la idea de Utopía. Tomás Moro escribe su libro Utopía en 1516, pocos años después del “descubrimiento” de América. Referido metafóricamente, este nuevo continente representaba la oportunidad de construir en esas tierras una nueva Europa más racional, guiada por ideales humanísticos, alejada de las pestes y del pasado medieval.
Lamentablemente, se impuso el interés económico, el modelo colonial y su reaseguro mediante el empleo de las armas más modernas de que se disponía en aquella época. Fue el lugar donde Moro, un gran crítico de la situación de Inglaterra o Europa en general en el comienzo de la Edad Moderna colocó sus ideales. Sin embargo, éstos deben ser tomados como relativos a la situación de su tiempo, ya que si bien a la luz de la evolución actual, algunas de las reglas imperantes en la “sociedad imaginaria” de Utopía parecen hoy inadmisibles, son infinitamente más evolucionadas que las vigentes en la Inglaterra del año 1500. Por ejemplo, debía resolverse la terrible criminalidad de la época sin aplicar los terribles castigos que solamente lograban exacerbar la peligrosidad de los delincuentes.
Podemos entonces afirmar que no existen utopías absolutas, sino relativas, con lo que sería inútil proponernos un análisis desde la posición de observador absoluto, un Dios desde un punto “privilegiado” en el sistema, afirmando que la tensión con la realidad es tal o cual en forma absoluta.
Moro vivía en una realidad establecida en donde conseguir que los ladrones no fueran inmediatamente ejecutados, cualesquiera fueran sus móviles o condiciones sociales, era realmente una utopía vista en forma relativa, cosa que hoy en gran parte del Mundo está considerada como un derecho humano básico.
Las utopías son relativas a un contexto social, histórico, económico y también pueden ser universales o locales. Para analizar esta consideración proponemos proceder análogamente al pensamiento de las ciencias físicas: si consideramos que una utopía es universal, no resulta necesario tener en cuenta elementos o sistemas externos con los que relacionarse, descartando una eventual interacción. Si en cambio planteamos desde el inicio una utopía local, tenemos que dedicar especial atención a la relación con el entorno. La utopía de Moro es un caso regional, en donde la configuración de “isla” ayudaba a delimitar claramente el intercambio con los pueblos vecinos regidos por otro modelo.
Considerar una utopía regional requiere tener en cuenta las tensiones en los límites, las cuales pueden poner en peligro la integridad del sistema utópico. A modo de ejemplo podemos referir que una utopía basada en Internet como arquitectura técnica implica el riesgo de no poder aislarla efectivamente, siendo su propio medio de desarrollo un “talón de Aquiles”. El ataque de hackers e intrusos podría llevar a que la misma se encapsule resignando su capacidad de crecimiento y propagación, o sea la función reproductora y ejemplarizadora de las utopías.
Podemos proponer como estrategia posible comenzar por utopías parciales o regionales que puedan ir implementándose más o menos rápidamente sobre puntos propicios de tensión o problemáticas particulares, sin necesidad de forzar desde el inicio la consecución de una “utopía universal”. Esto permitirá que luego de estar las mismas sólidamente establecidas, puedan vincularse y lograr la articulación de una red de intereses con otras que nacieron y crecieron de igual modo. Esta estrategia permite vencer las primeras trabas en el desarrollo de los proyectos utópicos. La “grandielocuencia”, la necesidad de discursos floridos, de frases contundentes y sobre todo de puntos de inflexión desechando todo lo anterior, fueron las principales causas de la muerte prematura de la mayoría de los proyectos argentinos.

Fin de las utopías

Se ha pretendido imponer en los 90’s en algunos círculos de opinión la idea de que el sistema político evolucionaría inexorablemente hacia la disolución de los estados nacionales, la instauración de la relación directa entre las empresas o grupos de poder económico entre sí, tal como hoy ocurre entre las corporaciones y el mercado dentro de un determinado país. Siguiendo con esa línea de pensamiento, la democracia debería pasar a ser “electrónica” y atomizada, es decir que el electorado expresaría su voluntad respecto de los distintos temas desde su puesto de consumo-producciónservicio como un continuo. Cuesta imaginarse bajo esas reglas el destino de más de la mitad de la Humanidad actualmente en condiciones absolutamente precarias. Queda sólo una perspectiva colonial, en donde “dentro del sistema” esté una tercera parte de la población mundial, otra tercera parte sería “colonizable” y por lo tanto debería mantenerse en la situación más estable posible, y el tercio restante ya no importa.
Liberado el Mundo de la contraposición de sistemas político-económicos, el aspecto clave pasa a ser el control de los recursos naturales, llámense petróleo y gas, agua potable, proteínas, oxígeno, vías navegables, mano de obra barata.
Si el fin de la utopía fuera entonces el dejar de pensar que existe una alternativa posible, entonces el sistema “vino para quedarse” y no hay ningún tipo de resistencia que pueda ejercerse desde el punto de vista intelectual o material.
Pero por suerte se visualizan distintas tendencias, agrupaciones, colaboraciones, redes de interés, que tienen claramente una posición crítica al sistema. A su vez, con la mecánica del crecimiento viral, tratan de aprender de la naturaleza táctica de los “anticuerpos” para adaptarse permanentemente y evolucionar hacia nuevas estrategias de acción.
Si bien la concentración hegemónica del poder en el Mundo es cada vez más pronunciada, por otro lado la formación de núcleos de interés anti-globalización (también existen otros grupos partidarios de “otra” globalización no neoliberal) es cada vez más incipiente; aunque todavía falte mucho por perfeccionar respecto de los mecanismos de comunicación, asociación y enriquecimiento de propuestas a través del debate plural de las ideas.
En la organización interna de estos grupos alternativos se evita el modelo vertical jerárquico y el funcionamiento “democrático” de representación proporcional a partir de comisiones internas y períodos administrativos. Un problema que tienen que afrontar es que las organizaciones basadas en la representación proporcional terminan acallando las voces minoritarias, ya que el corporativismo hace que sólo prosperen las ideas lanzadas por los sectores mayoritarios. Luego, la única posibilidad para las minorías es el “aliancismo” con otras fuerzas. En general esto provoca la “disolución” de una propuesta original, o simplemente la censura de la misma en pos del logro de acuerdos, impidiendo el planteo de soluciones completamente innovadoras o alternativas demasiado radicales.
Es interesante analizar (tanto por lo positivo como por lo que no lo es tanto) el modelo de organización del sindicato francés SUD (nombre de connotaciones “utópicas” para los europeos) el cual es asambleísta y transversal, a diferencia de la estructura tradicional de la CGT ligada al Partido Comunista Francés. Durante las huelgas o momentos de movilización convocan obligatoriamente a elecciones generales. Todos los puestos directivos tienen una duración de cinco años como máximo sin posibilidad de reelección, para evitar la burocratización de las funciones. La organización de este sindicato, instituida por su principal conductor e ideólogo, el sindicalista francés Christophe Aguiton, ha desechado la estructura piramidal tradicional por otra horizontal donde todas las decisiones son democráticas vía asamblea.
El problema de este tipo de organizaciones radica en la posibilidad, que también es inherente al sistema democrático, de que los grupos más poderosos terminen acallando la voz de los minoritarios, aunque sean incipientes. El único reaseguro es que la representación no sea solamente proporcional, permitiendo a todos la posibilidad de expresar sus ideas. Esto combinado con el reconocimiento del “expertise” propio (capacidad diferencial de manejarse con solvencia sobre un tema determinado) a cada grupo. Potenciado por la asociación y coordinación en red, cuando una problemática en particular entra en crisis, en lugar de ser asumido por los grupos dominantes, el manejo de la situación y la toma de decisiones son asignados al grupo con mayor conocimiento, lo que es apoyado por el resto de la organización. Este modo es considerado mucho más eficiente, porque se privilegia la efectividad por sobre la burocracia, lo colectivo sobre lo sectorial.

¿Tuvo lugar el Fin de la Historia?

Utilizando el mecanismo de la metáfora o del símil (el primero utilizado en la literatura y el segundo en las ciencias aplicadas) la tesis de Fukuyama sobre el Fin de la Historia podría pensarse como un sistema en donde las aguas de un río de constante fluir llegaran a un lago y adquirieran un equilibrio estable. Luego dicho río luego se seca e interrumpe el aporte de líquido. Si bien cada partícula seguía un derrotero particular, en promedio estadístico las aguas en el torrentoso río compartían un cauce, una energía cinética producto de los desequilibrios, corrientes principales, reflujos, piedras que eran golpeadas y rodeadas, en fin, una dinámica de transformación. De repente, toda la puesta en juego de expresiones de la Física se traduce en una quietud final, en un estado de energía potencial pura en donde todas las direcciones son igualmente posibles, así como no posibles. Las nuevas reglas
implicarían entonces un equilibrio en donde solo puede producirse un reciclamiento en forma de evaporación y lluvia.
Realmente la situación de nuestro mundo actual no se parece en nada a la quietud de un estanque.
Podemos adivinar gran cantidad de desequilibrios fruto de la gran energía potencial acumulada deseosa de adquirir nuevamente la cinética de transformación. Las partículas en un torrente comparten estadísticamente una dirección, una energía y la eventual aparición de obstáculos a rodear, a diferencia de las partículas en un estanque, las cuales tienen la libertad de asumir movimientos distintos a la de las adyacentes, neutralizándose estadísticamente
todos entre sí. Esta visión del Mundo desprovista de movimientos colectivos de alguna manera explicaría el individualismo, la adopción de planes de vida “propios” desvinculados del comportamiento colectivo, evidenciándose en el debilitamiento de todas las funciones asociativas, como gremios, asociaciones profesionales, grupos de comunidad de intereses o de acción política.
Quizás con este marco, existe sólo la posibilidad de aspirar a implementar utopías parciales o de pequeña escala; células interconectadas de un tejido en crecimiento. Tendremos que aprender del crecimiento viral, de la mutación por la experiencia, de las estrategias miméticas de camuflaje. De alguna manera, podríamos pensar en una red de utopías parciales, pero cabe aquí nuevamente el llamado de alerta, ya que basarse en la infraestructura de Internet es peligroso. Moverse dentro de los canales de la red de redes, si bien parece ser óptimo, dejaría a toda esta organización a la merced de los mecanismos de control propios que adoptarían el estado de alerta ante el menor atisbo de disidencia.
Sin embargo existen hoy innumerables grupos de pensamiento alternativo extendiendo sus vínculos a través de Internet, así como también a través de viajes de sus representantes a los distintos foros que se realizan alrededor del globo una de cuyas mayores expresiones sin duda es el Foro Social Mundial. También existen numerosos sitios web que tratan acerca del control que se realiza sobre la circulación de información en Internet (filtrado de palabras clave en los e-mails, intercepción de datos asociados a licitaciones como espionaje comercial, etc.).
Algunos atribuyen estas características al sistema Echelon patrocinado por la agencia de seguridad de EE.UU. (National Security Agency), en colaboración con las agencias del Reino Unido (GCHQ - Government Communications Head Quartets), del Canadá (CSE – Communications Security Establishment), Australia (ADSD – Australian Defense Security Directorate) y Nueva Zelanda (GCSB – General Communications Security Bureau). Las bases de intercepción se ubicarían principalmente en EE.UU., Inglaterra y los otros países mencionados. Tan seria es la presunción de existencia de esta organización de control, que el Parlamento Europeo creó una comisión investigadora ad hoc con un presupuesto propio. La misma está patrocinada por los grandes grupos de interés comercial europeos que ven sus secretos tecnológicos o sus cotizaciones en peligro ante el espionaje de los grupos americanos. Esta reacción no debe interpretarse como paranoica o infundada, ya que a estos grupos les consta que en el pasado se han filtrado datos clave que permitieron lograr ventajas a los grupos americanos.
Uno de los sitios web anti-Echelon en una oportunidad organizó un concurso literario, luego patrocinado por el Media Scotch Center, instando a inundar la red con mensajes conteniendo poemas que utilicen la supuesta lista de palabras que luego detectarían los desencriptadores de este sistema, provocando un “caos” de falsas alarmas. Un poco en broma un poco en serio, esta concatenación de palabras (Osama, bomb, Islam, terror, etc.) fue distribuida a partir de un site específico a una gran cantidad de personas que luego contestaron la convocatoria con miles de poemas, ya sea composiciones originales o bien juegos aleatorios irracionales generados a través del software.

Los sistemas de control y la identidad en el espacio virtual

El pensador francés Gilles Deleuze en su libro “Pourparler” (específicamente en el último capítulo “Posdata de las sociedades de control”) retoma un planteo de Michel Foucault acerca de las sociedades paternalistas de soberanía y lo asocia con la etapa previa del capitalismo, la de la formación no sólo de las naciones sino también de las “instituciones pilares” donde se iba ubicando al individuo en las sucesivas etapas de la vida: la familia, la escuela, la fábrica, eventualmente el hospital o la cárcel.
Cada uno de estos lugares tenía una gran masa física en comparación con el individuo, y por lo tanto funcionaban como referencia posicional clara (si alguien estaba dentro de una fábrica estaba controlado, situado, fijadas sus coordenadas, lo mismo dentro de la escuela). Desde el punto de vista de los controles o chequeos, los mismos eran periódicos y bien determinados en el tiempo, lo que incluía exámenes trimestrales, nivel de producción mensual, resultado del balance anual, evaluación de la conducta del presidiario. Dependiendo del resultado se permanecía o se cambiaba de lugar físico: otro grado escolar, otra sección en la fábrica, otra sucursal del banco, otro sector de la cárcel mejor, etc.
El capital paralelamente se presentaba y podía comprobar entonces físicamente en forma de lingotes de oro o monedas. En contraposición con esto (temas tomados también por Jean Baudrillard en varios de sus escritos – “El crimen perfecto”, “La transparencia del mal”, etc.) el capital en las sociedades de control post soberanía se volvió virtual, las transacciones devinieron inmateriales. Otro tanto sucede con la realidad física de los “huecos de topo” descriptos por Delleuze -la escuela, la fábrica, la cárcel- los cuales transmutaron en “no lugares” desde el punto de vista quevediano; la educación a distancia o por Internet, el trabajo remoto vía web -increíble reducción de costos para las empresas de servicios- o la libertad vigilada con dispositivos de rastreo electrónicos adheridos al cuerpo o en forma de brazaletes o implantes subcutáneos de chips.
Los mecanismos de control se volvieron “continuos”, es decir abandonaron la configuración “discreta”, a saber: evaluación continua, control de proceso en instalaciones industriales, control online de los indicadores bursátiles. Los mecanismos de corrección por lo tanto se aplican en forma “dosificada”, más parecido al procedimiento de la homeopatía que a la alopatía tradicional, convirtiéndose los cuadros y cifras de control en curvas, el valor histórico en valor instantáneo más la tendencia. Como ejemplo podemos comparar una página de información bursátil de un periódico de la década de 1940 versus uno de los años 1990’s; los cuadros con números estáticos fueron reemplazados por curvas. El número sin la variable temporal asociada ya no sirve, y la información es mejor en la medida que la escala de tiempo vaya acercándose al segundo. Está en manos de quien analiza la información elegir la escala más representativa, pero los datos básicos están allí, atomizados al mayor grado de detalle.
Este desplazamiento tipo “serpiente” reemplaza a los movimientos del “topo”. Los límites del espacio estaban bien definidos en las sociedades de soberanía, pero existen hoy espacios de desplazamiento son virtuales y por lo tanto inmateriales. Las llaves físicas son allí “claves” numéricas y las barreras también adquieren un tipo de masa distinto. Los individuos se convierten en “dividuos” o sea una parte de ese espacio virtual. El ser analógico se torna digital.
¿Podemos decir que la identidad es un conjunto de elementos que permiten definirnos como un ser o grupo de seres individuales?
Siendo así, ese conjunto de cosas estaría formado por una porción hereditaria fuera de nuestro control, y por otra fracción que vamos construyendo minuciosamente con nuestras preferencias o rechazos.
El control ejercido ligado a esta identidad virtual, como bien sabemos, castiga intento de falseamiento de la misma.
¿Qué ocurre cuando olvidamos nuestra password y se nos niega el acceso a los datos que estuvimos almacenando pacientemente? De repente descubrimos que nuestra identidad estaba sujeta a un débil ejercicio de la memoria. Nos convertimos en intrusos de nuestra propia información; de algo que hasta hace un momento sentíamos totalmente propio.
En los sistemas informáticos, un hacker es una persona con conocimientos de programación mayores que el promedio que deambula por los mismos evadiendo la identificación y llegando a producir cambios a voluntad. ¿Será quizás un equivalente de lo que los anarquistas eran para las sociedades de principios del siglo XX ?.
¿Podrá ser el intruso de los sistemas algún tipo de artista en un futuro próximo? ¿O los artistas tendrán que convertirse en hackers para poder transgredir los chatos patrones ampliamente establecidos en el espacio virtual?
El arte ha requerido de una cuota de transgresión en los momentos de cambio. La desobediencia del hacker reside fundamentalmente en la ruptura de las reglas del espacio virtual: todos debemos identificarnos para obtener (autenticar) los derechos en el ambiente virtual que se transita, y nadie puede identificarse con un nombre falso. Esto es gravemente penado porque su generalización invalidaría la posibilidad de castigo impuesto por el control.

Algunas conclusiones

Una civilización construida sobre las redes de información pareciera ser una utopía (por su vinculación con los no-lugares), por la inexistencia de referencias geográficas, la desaparición de la cardinalidad y de las distancias, y con ella también la reafirmación de la futilidad del viaje en términos físicos.
La red de comunicaciones no es una construcción utópica en sí misma. Es solamente un no-lugar desde el punto de vista geográfico (o bien puede contener todos los lugares al mismo tiempo, lo que es lo mismo).
Pero desde el punto de vista socio-político, la utopía es una construcción de la intelectualidad del hombre, un sistema de pensamiento, una concepción abstracta que se encuentra en cada una de las mentes de quienes se animan a formularlas.
Adhiero más a la idea de las utopías como un estado de “energía potencial” desde el punto de vista social y también desde el arte. Su valor es referencial. Están en ese no-lugar topográfico que es la mente de todos, pero que también puede ser tomado individualmente.
Tampoco podría afirmarse que la sublimación de una utopía colectiva sea el fin de las infinitas utopías que las mentes de cada individuo de la Humanidad pueden continuar creando, o como en el proceso de cristalización que describimos más arriba, los distintos “individuos” se entrelazan con los que están más cerca, luego forman un pequeño núcleo (una célula), que luego se comunica con otras y así sucesivamente.

Ricardo Pons, Buenos Aires, Argentina, 2005



Ciudad Anarquista Americana - Texto de Ricardo Pons basado en textos de Christian Ferrer


LA CIUDAD ANARQUISTA AMERICANA

(Christian Ferrer - ref. 1))

Perspectiva histórica

La “Ciudad Anarquista Americana (obra de construcción revolucionaria)” es un libro de indudable carácter utópico escrito en 1914 por Pierre Quiroule (seudónimo del francés Joaquín Alejo Falconnet) y editado por el diario libertario “La Protesta” (uno de los periódicos de mayor circulación a principios del Siglo XX en Argentina).

Esta obra se enmarca dentro de la categoría de las utopías libertarias generadas como respuesta a las críticas que se hacían a las ideas anarquistas de la época, afirmando que “querían destruir todo sin proponer algo a cambio”. En sus aproximadamente cincuenta páginas escritas con un estilo literario influenciado por el romanticismo tardío, describe en forma de novela una ciudad utópica ideal basada en el pensamiento anarquista, siendo el elemento más pintoresco del libro un colorido plano general de la ciudad. El comportamiento individual, la educación, la higiene, la alimentación, qué hacer con los “restos” de la economía y sociedad anteriores, el nuevo sistema productivo : todos estos temas son tratados.

Pueden inferirse fácilmente las fuentes inspiradoras de la ciudad utópica de Quiroule, tanto en su estructura como en su contenido ideológico: “La société au lendemain de la révolution” de Jean Grave, la “Utopía” de Thomas More, “News from Nowhere” de William Morris, y por sobre todo el pensamiento de Kropotkin.

¿Dónde sitúa físicamente Quiroule su “Ciudad Anarquista Americana”? El autor menciona algunas referencias utilizando nombres metafóricos) tales como la provincia de la “Santa Felicidad” (sin dudas la provincia de Santa Fé) al norte de “Las Delicias” (seguramente Buenos Aires) situada a orillas del “río Diamante” (el Río de la Plata). Ubicar la utopía en la llanura de la Pampa contrasta con algunas experiencias anarquistas reales tales como la del anarquista italiano Enrico Malatesta, quien además de trabajar activamente en Buenos Aires, buscó el oro de la Patagonia “…A mediados del siglo XIX la Patagonia era sinónimo de territorio desconocido…””…Era el mundo exclusivo de los Tehuelches y Mapuches. Y aún circulaban leyendas improbables sobre la existencia de El Dorado, la ciudad forrada en oro que buscaron afanosamente los conquistadores españoles…” (2). Otro punto importante que puede vincular la ficción de Quiroule con la Utopía de Thomas More (quien sitúa su sociedad imaginaria en el “Nuevo” Mundo – tierra virgen donde construir un ideal distinto de la realidad europea de aquella época), es que el autor no solamente imagina el comienzo de la revolución en Sudamérica, sino que poco tiempo después al fracasar su propagación en Europa (donde se establece una tiranía decadente) ambos sistemas conviven. Este elemento refuerza la idea de la posibilidad de “islas”, “células” o “utopías regionales” como alternativa a los modelos que sólo proponen soluciones “universales”.

También es importante considerar la coordenada temporal del relato de Quiroule. Si bien el libro fue escrito en 1914, el relato comienza en un pasado relativo (puntualizando el año 1910 como el del comienzo de la revolución), y se extiende hacia una época que podría situarse en el año 1930 (el futuro para el lector). Esto lo diferencia de la mayoría de los relatos utópicos los cuales suelen ubicar su eje de tiempo completamente en el futuro.

La pregunta de cómo llegó a generarse en Argentina esta obra de pensamiento tan particular encuentra su explicación en la gigantesca corriente inmigratoria europea que poblara este país entre la segunda mitad del Siglo XIX y la primera del Siglo XX que trajo como “equipaje” la “importación” de ideales anarquistas junto con otros elementos constitutivos de nuestra idiosincrasia. Un dato trascendente es que uno de las primeras asociaciones de trabajadores fue un importante sindicato anarquista (Federación Obrera Regional Argentina – FORA) “...Hacia 1910, la policía calculaba que había entre 5000 y 6000 fieles a “las ideas” en la Argentina.

Esa cantidad de anarquistas organizados era altísima. En la mayor parte del mundo, apenas un puñado de partidarios y simpatizantes – la mayoría, inmigrantes o viajeros- activaba intermitentemente, mantenía alguna correspondencia con centros emisores de ideas, se involucraba en huelgas, o bien editaba alguna publicación”…”la historia de los anarquistas es la historia de las experiencias migratorias.”…(3).


Todas esas individualidades eran como “células” de un “tejido” internacional: “… Al comienzo no eran más que un puñado de personas diseminadas por Europa alrededor de varios padres fundadores cuyas obras nutrirían su patrística: Bakunin, Proudhon, Kropotkin, Malatesta; luego serían cientos los “apóstoles de la idea” que la dispersarían por ultramar…””…más tarde llegarían los organizadores de sindicatos y huelgas: ceneteros, foristas, wooblies, y junto a ellos los indómitos y los “indisciplinados”, casi siempre fuera de la ley y sólo atentos al cristo de sus convicciones…””…Y sin embargo siempre fueron pocos, una especie en peligro de extinción, aves fénix. La flora y fauna anarquista es el fruto y cría de una evolución plástica, cuyas mutaciones se combinaron entre sí o se enrocaron con otras ideas y prácticas entre 1850 y la actualidad. La migración anarquista fue un proceso exitoso
aunque caprichoso, al igual que los desplazamientos de un caballo por el tablero de ajedrez…” (4).

El discurso de Quiroule no admite duda alguna acerca del indiscutible triunfo de la revolución, cosa muy contrastante con las posibilidades reales: …”De todas las ideologías nacidas en el siglo XIX, el anarquismo era la más improbable. Fue, ese siglo, pródigo y prolífico en invención de ideas y organización comunitaria…””…Y todas ellas fueron históricamente necesarias, refugios de la tormenta industrial o bien músculos dispuestos a dar cuenta de los
restos del antiguo régimen, o del nuevo. Pero el anarquismo no. Fue una aparición asombrosa, o más bien la anunciación de un problema insoluble tanto en el marco cultural de los regímenes liberales y conservadores modernos como en el del próximo “mundo igualitario” del comunismo…” (5). Sin embargo, la “factibilidad” subyace en forma permanente como elemento de tensión en la “Ciudad Anarquista”. Cada propuesta es valorada como “remedio” a un “mal del pasado” para de alguna manera asegurar que su adopción es inexorable.

El modo de organización social era acorde con las ideas anarquistas: inexistencia de las jerarquías (“nadie tenía poder por sobre nadie”) siquiera en la pareja humana o en la relación con los hijos, los cuales eran separados de los padres para ser educados en las “Pouponnieres”.


“…El modelo usual de la representación política es inconciliable con las ambiciones anarquistas, porque el objetivo anarquista es la crítica y destrucción del poder separado, en cualquiera de sus formas…””…Y no fueron solamente sus actos impulsivos y sus personalidades irreductibles la causa del halo luciferino que les fuera endilgado; también lo fue el hecho de pretender derribar al pétreo dios de la jerarquía, al que distintas sociedades han padecido o resistido a lo largo del tiempo pero al que nunca fueron capaces de imaginar acéfalo, excepto en las utopías felices…” (6).

Así como en el resto del mundo, en Argentina las ideas anarquistas no prosperaron en la práctica. La sociedad dista mucho de los ideales libertarios individuales, o de los esfuerzos colectivos de las agrupaciones de trabajadores que en pretéritos tiempos convocaron multitudes. Pero sin embargo, en grupos mucho más reducidos aún circula el periódico “La Protesta” tratando temas de actualidad. “…Una historia de la disidencia y de las luchas por
las libertades negadas o conculcadas necesariamente debe tenerlos en cuenta…” (los ideales anarquistas) “…


Fueron sus cabezas de tormenta. Los primeros en anunciar y promover algunas libertades que hoy se disfrutan en partes del mundo...””… De no haber existido anarquistas, nuestra imaginación política sería más escuálida, y más miserable aún. Y aunque se filtre a “cuentagotas”, la “idea” sigue siendo un buen antídoto contra las justificaciones y los crímenes de los poderosos…” (7).

Propuesta conceptual

La simulación 3D en computación implica necesariamente un ejercicio de construcción/deconstrucción.
Independientemente de las distintas herramientas o artefactos disponibles en las distintas épocas, este ha sido siempre uno de los mecanismos de adquisición de conocimiento.


El análisis del conjunto, la división en partes, el análisis individual, luego la generación del modelo, su síntesis y finalmente la reproducción para el estudio de situaciones conocidas o hipotéticas.

La acumulación y transmisión del conocimiento ha cambiado dramáticamente con el desarrollo de los medios informáticos. La circulación de información, que a su vez es sinónimo de poder real, se concentra cada vez más en una porción minoritaria de la Humanidad. Por otro lado, el uso de la navegación tridimensional, al copia r nuestros patrones físicos, habilita formas virtuales muy útiles de conocimiento del mundo, o de compartir información.

Así como en el plano literario, la metáfora es uno de los más poderosos elementos de comunicación y de transmisión de cultura e ideas, puede considerarse también que una simulación modelística puede representar también una metáfora de la realidad. La instalación de la “Ciudad Anarquista Americana” más allá de un ejercicio estético, plantea una postura reflexiva acerca de la necesidad de ensayar utopías regionales o locales en un
mundo en donde abrumadores medios técnico-económicos vehiculizan la imposició n de un único sistema de valores y al mismo tiempo de control. Esas utopías regionales o locales deberán actuar como células biológicas que aprendan las distintas estrategias de los virus para evitar la acción de los anticuerpos del sistema. A su vez los mensajes de comunicación entre las distintas utopías regionales deberán ayudar a constituir así un tejido vivo.


Notas:

1) Christian Ferrer es argentino, ensayista y sociólogo. Nació en 1960. Enseña Filosofía de la Técnica en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires. Entre sus libros se encuentran “El lenguaje Libertario y Mal de Ojo”, “Ensayo sobre la violencia técnica”, “Prosa plebeya ” (recopilación de ensayos del poeta Néstor Perlongher), y “Lírica social amarga ” (compilación de escritos inéditos de Ezequiel Martínez Estrada). Su último libro editado se llama “Cabezas de Tormenta”.

2,3,7) Cabezas de tormenta (ensayos sobre lo ingobernable) Pág.42, 17 y 12 respectivamente. Christian Ferrer, Ed. Utopía Libertaria, Buenos Aires, 2005.

4,5,6) Ave Fénix (la supervivencia de las ideas anarquistas) Christian Ferrer, Buenos Aires, 2005.